Tras el atentado, Trump anunció a través de Twitter que ha ordenado “endurecer” los vetos a ciudadanos extranjeros, sin ofrecer ningún detalle.
Donald Trump. Foto referencial

Pese a las múltiples advertencias, Donald Trump reconocerá este miércoles 06 de diciembre, a Jerusalén como capital de Israel. El primer mandatario estadounidense hizo caso omiso del riesgo de un estallido de violencia y la reacción de los países musulmanes que hicieron del estatuto de la Ciudad Santa su “causa común”.

 

En una intervención prevista para las 18H00 GMT en la Casa Blanca, Trump debe romper con décadas de diplomacia estadounidense e internacional y reconocer a Jerusalén como capital de Israel.

A diferencia de otros presidentes estadounidenses que habían hecho la misma promesa, cumplirá así una de sus compromisos electorales; el “reconocimiento de una realidad” histórica y contemporánea.

Retrasar este reconocimiento “no ha contribuido en nada, durante más de dos décadas, a alcanzar la paz”, dijo una fuente en el anonimato para la AFP.

Traslado de la embajada

El presidente estadounidense también ordenará que se prepare el traslado de la embajada de su país de Tel Aviv a la Ciudad Santa. No fijará sin embargo un calendario para esta mudanza, que podría tardar “años”.

En un esfuerzo aparente por calmar a los palestinos, Trump está dispuesto a respaldar “una solución de dos Estados” sin imponer nada a nadie, afirmó la fuente.

Hasta ahora, para gran frustración de los palestinos, había evitado adherir a la idea de un estado palestino independiente; la solución privilegiada por la comunidad internacional.

Compromiso con la paz 

Por su parte, el jefe de la diplomacia estadounidense, Rex Tillerson, dijo que Trump “está muy comprometido a favor del proceso de paz en Oriente Medio”.

“Seguimos creyendo que existe una muy buena oportunidad de hacer la paz y el presidente tiene un equipo que está totalmente dedicado a eso”, insistió Tillerson.

Los expertos coinciden en señalar que las decisiones de Trump deberían tener un impacto diplomático limitado y que solo conciernen a Estados Unidos. Pero la cuestión de Jerusalén y en particular de sus lugares santos es profundamente pasional.

Cualquier reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel es un casus belli para los dirigentes palestinos, que reivindican Jerusalén Este, ocupada y anexionada por Israel, como la capital del Estado al que aspiran.

Los grupos palestinos han convocado a diversas manifestaciones a partir de este miércoles.

 

 

 

 

Con información de AFP/ La Patilla

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